Museo Anahuacalli
- hace 5 días
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Valdo quería ir. Aunque el día anterior ya habíamos estado en Coyoacán, insistió y acabamos yendo. Fue un gran plan.
Llegamos alrededor de las 11–12pm y no había filas para entrar. Max llegó dormida y la bajamos así, en la carriola.
Desde la entrada el museo llama la atención. El primer pasillo tiene una cafetería con una vibra que te hace pensar que vas a querer regresar al final del recorrido.
El espacio es lo que más se siente. Está rodeado de patios enormes, llenos de naturaleza, donde las niñas pueden correr y moverse sin tanta restricción.

Entramos al templo, que es donde está la exhibición principal. Tiene el tamaño justo para recorrerlo en familia sin que se vuelva pesado. Sorprendentemente —y en parte gracias a las explicaciones de Valdo— Lua se fue enganchando con lo que veía. Hay algo en el lugar que lo hace fácil de recorrer, con distintos escenarios que van sumando la experiencia sin abrumar.
Después de unos 30–40 minutos salimos a explorar uno de los edificios en los patios traseros. Fue uno de esos espacios que te invitan a meterte sin tener muy claro qué vas a encontrar.
Había pasillos largos, abiertos, llenos de aire. Nos topamos con una clase de ecstatic dance donde Lua se incorporó tiernamente por unos minutos. También nos invitaron a pasar a una clase de cerámica que estaba en uno de los salones del edificio. Las niñas estaban felices, pasando por todos los corredores semi abiertos, rodeados de plantas.
Salimos contentos.

Antes de irnos, Lua y yo tomamos kombucha en la cafetería.
Cerramos el día comiendo en Le Jardin, dentro del Club France, en la colonia Florida. Ya me lo habían recomendado y terminó encajando perfecto.
El restaurante está en un jardín grande, muy lindo y lleno de árboles de jacarandas. Lo que realmente cambia toda la experiencia es la estructura de juegos: una zona enorme donde pueden escalar, tirarse por resbaladillas, columpiarse y meterse al arenero, todo a la vista de las mesas.
Comimos tranquilos, una sopa de cebolla con una copa de vino, mientras ellas iban y venían.


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